Turismo y Desarrollo


​El turismo es una de las actividades económicas y sociales más importantes de nuestro tiempo, lo que lo posiciona como un fenómeno global multifacético, que puede tener múltiples modalidades y propósitos. 
Desde hace tiempo el turismo se concibe como un eje productivo capaz de potenciar el empleo y la actividad económica local. Ahora bien la idea de que el turismo genera beneficios económicos, ha implicado muchas veces olvidar su sentido, que refiere al viaje y la hospitalidad de comunidades receptoras con historia y cultura propia, y a la vez con necesidades y conflictos. También, se han ocultado los posibles impactos que este puede generar en la vida de las comunidades y sus territorios.
 
Hoy los beneficios del turismo son principalmente para los empresarios hoteleros, de alimentación, líneas aéreas y operadores turísticos, por lo que nos olvidamos que el turismo no sólo debe ser viable económicamente, sino también social y culturalmente, respetuoso y equitativo desde una perspectiva ética para con las comunidades locales.
 
La región de Tarapacá cuenta con una gran variedad de atractivos turísticos y cada año son más los turistas que deciden visitarnos. Ahora bien, esto no significa que la región tenga una oferta turística diversificada que le permita proyectarse como un destino turístico consolidado.
 
​A mediados de los años 90’ la Universidad Arturo Prat impartió carreras técnicas de nivel superior vinculadas al sector turístico. Estas no tuvieron los resultados esperados en términos de matrícula, así tampoco en el campo ocupacional. Lo que nos hace pensar en lo contradictorio que parece querer desarrollar el turismo en la región y a la vez considerar que no es necesario ni de interés de la población que exista una oferta educativa que considere programas formativos del área del turismo.  
Si bien, parece obvio que deseamos fortalecer el turismo como un polo de desarrollo, con el paso de los años nos damos cuenta que no hemos sabido planificar el desarrollo turístico de nuestra región, por lo que la oferta turística crece de forma espontánea, sin lineamientos que le den sentido y que le permita consolidarse como un destino competitivo.
 
La implementación de programas asociados al turismo desde una cultura innovadora es algo que aún no vemos con claridad, sabemos que hay planes, intereses y recursos, pero pareciera ser que estos aún no logran fortalecer la asociatividad y mejorar el capital humano. Por esto, se vuelve necesario catastrar los proyectos, sistematizar la información sobre los objetivos, los recursos invertidos y los resultados cualitativos en el fortalecimiento del turismo como un polo de desarrollo, para poder hacer seguimiento, evaluar y difundir los impactos de lo realizado, y así proyectar el futuro.
 
​No cabe duda que existe en la región la potencialidad de ofrecer experiencias únicas, pero esto debe comenzar desde una planificación participativa, a través del diálogo permanente entre las comunidades, municipios e instituciones públicas vinculadas al turismo. 
 
¿Deseamos ser una región turística? ¿Qué tipo de turismo queremos desarrollar? ¿Cuál es la oferta turística que queremos desarrollar?¿Cuáles serían los posibles impactos del turismo que queremos desarrollar?