Fiestas Patrias en el Norte Grande


Publicado: 19 Septiembre 2016
Imagen «El Norte Grande un poco incomoda a este Chile central» El sociólogo Bernardo Guerrero analizó la forma en que los nortinos celebran estas Fiestas Patrias, la construcción de la identidad del iquiqueño con el paso de los años y el rechazo a los extranjeros, en una ciudad formada por inmigrantes.

Cuando todos se preparan para brindar por un nuevo aniversario de la Primera Junta de Gobierno, donde se exalta el sentido de chilenidad, se hace necesario reflexionar en torno a esta celebración y cómo se vive esta fiesta en el Norte Grande, que comparte una historia distinta al resto del país, con una anexión tardía al territorio nacional a través de la Guerra del Pacífico.

– Estamos en 18 de Septiembre, toda la gente está con ánimo de celebrar, pero no existe mucha conciencia de qué se está celebrando ¿que le parece eso?

– Creo que tenemos conciencia de qué estamos celebrando, lo que hace la diferencia es cómo lo celebramos y qué peso tiene esa celebración en nuestros imaginarios. Yo soy de la idea que para los nortinos y fundamentalmente para los iquiqueños, el 21 de Mayo tiene un peso dramático, épico, mitológico más fuerte que el 18 de Septiembre; entonces ahí hay un elemento. Para los nortinos el calendario del 18 es un hecho importante, somos chilenos, estamos orgullosos de esas gestas patrias, pero no es algo que nos conmueve como conmueve al Chile central.

– ¿Por qué?

– Porque ligado al 21 de Mayo está el hecho que nosotros los nortinos somos chilenos que llegamos tardíamente. Cuando celebramos el Bicentenario de 2010 no pasó gran cosa en el Norte Grande, pasó como una fecha importante, pero no fue algo que nos removió nuestras ansiedades más profundas. Si nos ponemos a recordar qué pasó con el Centenario del Combate Naval de Iquique en 1979, pero además en dictadura era una cosa por todos lados. Llegamos tarde a esta celebración que se nos impone, a una zona que se incorpora tarde y además una zona que cuesta mucho por todos los ejes que mueve el 18. Los ejes que mueve el 18 es el orgullo de ser chileno, pero es un ser chileno que no tiene mucho que ver con nosotros, que tiene la figura del huaso, la figura del rodeo, la figura de la china, la figura de la empanada, y esas son figuras que para nosotras son lejanas.

– ¿Qué rol juega la escuela y el Estado frente a esos temas?

– Lo que hace la escuela es reproducir el discurso del Chile central, la elite blanca que va al rodeo, dictamina lo que es lo nacional. La escuela lo que trata de hacer es uniformar, chilenizar esta zona conquistada por el Estado chileno, pero al chilenizar lo que hace o pretende, es homogeneizar, uniformar. Uno llega a la idea que son casitas con ríos, con ruedas de carreta, con cántaros de greda, entonces uno mira y dice acá es otra cosa. El Norte Grande, en ese sentido, un poco incomoda a este Chile central, somos una piedra en el zapato, desde que físicamente son distintos a nosotros, comen otras cosas, aderezan de otra manera, bailan de otro modo, tienen una concepción distinta de la vida, tienen otros ritmos, hacemos la siesta, tenemos el calendario atrasado porque empieza a las 11 de la mañana, pero termina a las 11 de la noche.

Lo que ha pasado en los barrios, los clubes deportivos, los bailes religiosos es que han desarrollado una idea de ser chileno, pero con elementos regionales, la escuela lo que hace es un ser chileno a nivel nacional, hay excepciones obviamente, ha cambiado un poco eso, pero el viejo profesor normalista era un chilenizador, era un tipo que decía tiene que cantar «Qué bonita va», tenía que recitar los paisajes que decían eran los paisajes, entonces esta combinación somos los chilenos, pero también somos nortinos y vivimos la chilenidad mediatizada por la fiesta de La Tirana, la fiesta de Ayquina, la fiesta de las Peñas, por nuestros carnavales, por nuestros ritmos, por nuestras melodías.

– Usted me hablaba que para los nortinos tiene mayor relevancia el 21 de Mayo, pero ¿cómo celebramos el 18 tomando en cuenta también que tenemos una historia en común con Bolivia y Perú?

– Yo tengo impresos cancioneros de 1810, cuyas tres primeras canciones son el himno nacional de Chile, de Perú y de Bolivia, o sea había un encuentro de naciones al alero del salitre y la gente celebraba el día de Bolivia, el día de Perú y el día nacional. Entonces esta idea de nación que viene de afuera, de Chile central, de los hacendados, del huaso, del rodeo, tiene muy poco que ver con lo que somos nosotros. Desde ese punto de vista se empieza a desarrollar una idea de que somos tan chilenos como los talquinos, pero vivimos con acentos regionales. Aquí no se nos puede decir que no somos chilenos, somos chilenos, tenemos una lealtad grande, pero nos adaptamos, nos adecuamos a nuestras realidades regionales, históricas, gastronómicas, musicales y culturales.

– ¿Qué pasa con la identidad del iquiqueño, tomando en cuenta que cada vez hay menos en la ciudad y que los barrios típicos se van deteriorando?

– Yo soy más optimista, yo creo que efectivamente quedan pocos iquiqueños, pero quedan pocos de los años ’40, con referencia al salitre, pero hay toda una generación de jóvenes iquiqueños que se van a estudiar a la universidad que tienen una identificación con la ciudad muy fuerte, muy potente, tú los ves haciendo documentales, obras de arte y que están impregnados con la cosa de Iquique, que está mediatizada por el tema del fútbol. ¿Cómo puedes entender que cabros jóvenes pregunten por el Tani (Estanislao ) Loayza, por Arturo Godoy y se interesen y lean? Yo atiendo a mucha gente que anda en esas cosas porque eso no se enseña en la escuela. Por lo tanto, en los barrios lo que está ocurriendo y lo que debería ocurrir es que hay que tener organizaciones sociales potentes, fuertes, como clubes deportivos y otros más, que entiendan estos nuevos momentos que estamos viviendo y hacer que los migrantes se vayan integrando a ese tipo de lógicas, y el deporte sigue siendo el gran instrumento de integración para eso.

Por lo tanto, yo siempre le digo a los viejos iquiqueños que son muy nostálgicos, que se quejan mucho, pero que están en su casa, no están en el espacio público y no forman a las nuevas generaciones.

– Usted plantea que a los extranjeros hay que integrarlos, pero uno ve las redes sociales y hay mucha resistencia. ¿Por qué se genera esa segregación o discriminación?

– Son aquellos que no logran entender que con los extranjeros ganamos todos. Si llega un colombiano que es un excelente maestro carpintero y me hace un excelente trabajo, al Estado chileno no le costó nada formar a ese carpintero. La historia de Iquique es la historia de la convivencia con los extranjeros, pero también la historia de Iquique es una historia de mucha xenofobia. Si uno lee la prensa del año ’10, año ’20, si hoy día son los colombianos los segregados, el año ’20 eran los chinos y por otro lado las redes sociales la gente primero opina y después piensa. Las redes sociales no son representativas, tipos que pontifican, yo creo que como hay colombianos delincuentes, hay iquiqueños delincuentes también, pero la gente que le tiene miedo a los extranjeros y que saca el argumento «me vienen a quitar mi trabajo», no logra entender que el problema no es el extranjero, el problema es el modelo que es un modelo injusto, que segrega y que no les da todas las posibilidades a la gente.

Nota publicada el 18 de septiembre de 2016, en el Diario La Estrella de Iquique, http://www.estrellaiquique.cl/impresa/2016/09/18/full/cuerpo-principal/12/