El Terremoto de 1868


El 13 de agosto de 1868, fue un día imborrable para los habitantes de esta región, ya que :

«Alrededor de las cinco de la tarde del 13 de Agosto de 1868 un fuerte terremoto asoló la región comprendida entre Ica, en Perú, hasta Tarapacá en Chile. El movimiento sísmico se sintió hasta Guayaquil, por el norte, Valparaíso por el sur y hasta la Paz, por el este. Luego se produjo un maremoto en toda al costa del Pacífico hasta Chiloé e incluso la onda llegó a Nueva Zelandia y Oceanía.

El terremoto, los incendios que estallaron a consecuencia del sismo y luego el maremoto dejaron en Arica un saldo de alrededor de trescientos muertes y más de cinco millones y medio de pesos en pérdida. Sólo en la aduana los daños en mercaderías fueron de más de cuatro millones de pesos.

Se produjeron rodados en las montañas, hendiduras en el suelo de las que salieron emanaciones de vapores sulfurosos y grietas en El Morro. La ciudad quedó totalmente destruía; todo en el suelo, salvo el campanario de una iglesia a medio caer y dos partes de un edificio de maderas separados a alguna distancia  uno del otro, que correspondían al hotel Europa. El maremoto, con olas que llegaron a más o menos dieciocho metros de altura, lanzaron al buque de guerra norteamericano Wateree a más de ochocientos metros de la playa; el buque almacén de los Estados Unidos de Norteamérica, Fredonia, la corbeta de guerra peruana, América, la barca inglesa Chañarcillo y el bergantín Regalón quedaron totalmente destrozados. A lo largo de la costa quedaron los cadáveres esparcidos, los restos de los barcos y gran cantidad de escombros. Los caminos resultaron destruidos, lo mismo que la ruta ferroviaria, cuyos durmientes y rieles se vieron medio enterrados por todas partes».

Mientras que:

En Iquique, tanto el terremoto como el maremoto dejaron un saldo da alrededor de trescientos muertos; se destruyeron cerca de cien casas, incluso las más sólidas, las maquinarias para moler, las destiladoras de agua, los hornos de la fundición. El mar subió más de diez metros, varándose todas las embarcaciones menores. Los peces desaparecieron de la costa más de un mes.

En Pisagua hubo cinco muertos. Se produjeron derrumbes en los cerros, se perdió toda la maquinaria de las salitreras. El mar penetró bastante adentro de la ciudad, destruyendo las calles, principalmente la de Comercio, arrasó con gran parte del puerto y hundió el buque Glen Gaple.

Según Braulio Olavarría Olmedo:

«La puntilla fue el sector más perjudicado.  Casas de muralla sólida, de una vara de espesor, como las que poseían las familias Billinghurst, Gildemeister, Schrade y Santa María, por ejemplo, se derrumbaron como cartones ante el embate marítimo.

Las viviendas de un piso fueron aplastadas bajo el peso de las olas y tanto ellas como los numerosos almacenes de salitre,carbón, maderas y otros productos, desaparecieron por encanto.

Hubo una persona que se negó a huir, confiando en la solidez de su residencia, cerrando todas sus puertas y obligando a sus familiares a quedarse dentro.  Fue don Guillermo Billinghurst, antiguo vecino y padre del homónimo ex presidente del Perú e historiador.  Este último se hallaba ausente de Iquique.

Viendo que todo escape era vano, pues las aguas invadían  ya los balcones del segundo piso, los Billinghurst se entregaron resignados a su horrible suerte.  Arrodillados imploraron misericordia divina.

El edificio se hundió al acometerle una voluminosa columna de agua y las olas, sin detenerse, llevaban en sus crestas los cuerpos de la desgracia de la familia, convertidos en tristes despojos de tan macabra muerte.

Sólo salvaron la cuñada del señor Billinguhrst y una sobrina de éste, quienes fueron auxiliadas por un valeroso sirviente chino que logró mantenerlas asidas a un gran tronco de madera que flotaba sobre el agitado océano, a más de cien metros de la playa».