Suelte unos pesos compadre

Cuando uno visita el Hogar Madre Cabrini, a su edificio de la conjunción de las calles Manuel Rodríguez y Amunátegui de esta ciudad, parece como que se le renueva el espíritu y sale de él más joven, con más ánimos para sentir la ronda de buena voluntad que todo corazón bien puesto debe dispensar a diario con sus semejantes.

¿Por qué se llama Madre Cabrini? Extraordinaria mujer fue esa muchacha nacida en Saint Ángelo, en la Lombardía italiana. Valiente, decidida, iluminada por la gracia, honrada por el Papa León XIII, Francisca Javiera Cabrini recorrió el mundo entero en su noble labor misionera, falleciendo a diciembre de 1917 después de fundar la Orden del Sagrado Corazón.

Desde hace 26 años Sor Guadalupe de San José es Superiora del Asilo de Anciano, que ampara a 37 mujeres y 47 hombres de edad muy avanzada y carentes de recursos para vivir por su cuenta. Desde hace diez años Sor Nieves es Directora del Hogar de Niñas, que funciona también dentro del mismo local y que proporciona alojamiento, comida y educación a una cincuentena de muchachitas desamparadas. Ambas son venezolanas, de la misma tierra de Simón Bolívar y de don Andrés Bello. Ambas son condecoradas por el Gobierno de Chile y ambas son Ciudadanas Honorarias de Iquique, por la notable obra desarrollada en nuestra ciudad que todos reconocimos y aplaudimos sin reservas.

Hace algunos años, Sor Guadalupe fue trasladada a Venezuela por su congregación de veinte años en Iquique. Fue tanta la nostalgia, tanto de menos echó a sus viejitos, a sus niñas, a la gente iquiqueña, al ambiente de esta tierra, que sus superioras no tuvieron otro remedio que volverla a su asilo chileno, porque se dieron cuenta que, de lo contrario, su salud se iba a resentir seriamente. Aquí la tenemos de nuevo, por suerte para nosotros, alegre como unas pascuas y repartiendo su dinamismo y su bondad a manos llenas, como siempre.

Primeramente el Asilo era dirigido por las damas de San Vicente de Paul y ahora por el Centro de Amigos de las Hermanitas d ellos Pobres que preside la señora Raquel de Tassara y que efectúa una obra piadosa realmente extraordinaria. Junto a ella, nombres como María de Moya, Elbira Zumarán y Sofía de Saavedra, ponen su entusiasmo, su dedicación, su buena voluntad para que todo marche bien, sin atrasos, sin olvidos, buscando, pidiendo, organizando. Al aporte de ciento veinte escudos mensuales que el Gobierno les asigna, las damas del directorio consiguen otra cantidad igual con rifas, con tées, con ferias, para que la cosa marche y progrese.

Junto a esta labor magnífica de las damas citadas, hay que destacar otros nombres, en este afán precioso de cooperar: Narciso y Carlos Rossi, Domingo Tassara, Mario Sfrasani, Pablo Lonza, Renato Tassara, Hermanos Suner, esposos Morene y muchos más. Médicos y dentistas iquiqueños rivalizar en su afán de servir gratuitamente y con la abnegación que sus nobles profesiones les han indicado en su ruta por devolver la salud y con ello la alegría.

Nombres hay que recordar, si es que queremos hacer justicia al recuerdo y a la generosidad. Genaro Gallo, que ya cruzó la reja del silencio. El ex Comandante del “Carampangue”, Mario Moya Morante, hoy sirviendo en la capital y que fue para el Asilo “un verdadero padre”, ni decir de las nobles misioneras.

A pesar de que todo se ve pulcro, limpio, ordenado, moderno, el Asilo tiene necesidades urgentes: piso para los dormitorios de las niñas, mejoras en los servicios higiénicos de las ancianas, dotación de una biblioteca, etc.

Hoy es la colecta anual para ellos. Se trata de gente pobre que tiene que comer y tiene que dormir al igual que nosotros. Hay que ayudarlos. Chicas de la Escuela N°2 saldrán hoy a la calle a pedir para ellos. No podemos negarnos. No miramos para otro lado cuando venga la colecta.

Suelte unos pesos compadre, y tenga la certeza de que esta noche va a dormir más tranquilo, sin necesidad de barbitúricos, porque su conciencia lo va a estar mirando de frente, con cara de aprobación y de gratitud.

Santiago Polanco Nuño

El Tarapacá

 27 de octubre de 1962, página, 3

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