Raúl Choque Bautista


Campeón del Mundo en Pesca y Caza Submarina.
​​6 de septiembre de 1942.

La revista Estadio lo apodó «el hombre pez». Campeón del mundo en Pesca y Caza Submarina el año 1971. Todo Iquique y luego el resto del país se arrodilló ante este hombre de apellido andino.

Esta es la nota que la revista Estadio escribió acerca de Choque:

«El hombre pez. 

​Desde el día en que el hombre, acaso por algún imperativo ancestral, sintió el deseo de ser pez, comenzó la caza submarina. Porque allí mismo advirtió la ley de las profundidades: «el pez más grande se come al más chico». Y el «homo sapiens» se disfrazó de cetáceo, se forró «neoprén», se puso aletas, máscara, y buscó sus armas. Había nacido el hombre-rana, mal apodado porque, en realidad, es hombre-pez.

Hecho deporte cundió por los mares del mundo. En Chile ya hay cinco mil submarinistas, que en el hecho son muchos más. Acérquese a cualquier playa y de repente le inquietará una especie de «tiburón» de piel reluciente o de foca, que sale a tomar aire y vuelve a sumergirse en evoluciones lentas. Es un hombre vestido con frac acuático.  Imagen Chile tiene cuatro mil kilómetros de costa y es el paraíso de los pescadores y cazadores; aficionados extranjeros que han llegado a nuestras playas se quedan estupefactos. ​

No puede extrañar, entonces, que ahora tengamos en casa al campeón del mundo de caza deportiva en el mar, y también el equipo de tres, dueño del título mundial, conquistado con todos los honores y merecimientos en el torneo reciente de Iquique.

Raúl Choque y Pedro Rozas, mariscadores de Iquique y Fernando Sánchez, Ingeniero Comercial de Coquimbo, formaban el terceto chileno que se llevó el triunfo con cifras claras de mayor caza sobre EE.UU., Italia, Perú, España, Francia, Cuba, Brasil, Sudáfrica y diez naciones más.

​De todos, Raúl Choque fue el de fusil más certero, activo y triunfador. En las dos jornadas de seis horas en el mar cazó 127 piezas, que correspondieron a 278 kilos de pescado y un puntaje de 405.550 puntos. Astro indiscutido, como que el subcampeón, el norteamericano John Ernst, sumó solo 324.600 puntos.

​En el mar azul-celeste de la costa iquiqueña, cada vez que emergió para mostrar su cabeza guarnecida con el gorro, el anteojo ancho y el tubo amarillo del “snorkel”, en su tez morena lucía su ancha sonrisa de triunfador. Y al levantar en alto al pejeperro de 5 o 7 kilos, en realidad estaba alzando la copa del mundo para orgullo de sus coterráneos y compatriotas.

​Siempre animoso, incansable para hundirse en las aguas, en su elemento. Raúl Choque nació en Calama, pero a Iquique llegó joven para sentir el llamado del mar. Pudo trabajar en varias cosas, mecánico o chofer, mas prefirió lo que era su anhelo, su pasión, y se hizo mariscador por deleite más que por necesidad.

Raúl Choque es un ejemplo de dedicación, disciplina y afán superativo. De temple natural y temperamento ansioso de perfeccionamiento que va a lo humano y social. Muchacho que llegará arriba porque tiene sed de superación en el mar y en la vida.

El título de as mundial en una justa tan importante no pudo caer en mejor individuo. Lo sabrá honrar y perfeccionar.
Sencillo, alegre y sensato, no perdió nunca sus atributos en forma que quienes lo observaban exclamaron: «Parece que Raúl no se da cuenta lo que vale ser campeón del mundo». La noche apoteósica de la proclamación sólo deseaba irse a acostar para el día siguiente vestirse de pez. En esta edición de ESTADIO, engalanado con las figuras más brillantes del deporte chileno en treinta años, Raúl Choque cierra las galerías con sus presillas de campeón del mundo. Un muchacho de nuestro pueblo».

Publicado en la Revista Estadio Nº 1468

18 de septiembre de 1971