​¡Sursum Corda!


¡Sursum Corda!
Por Alejandro Iturra Chandía
​Tu sabes donde se esconde
lo vital para tus lámparas:…
está virgen y brillante
allá en sus mismos entrañas
y además en tus varones,
allá en las fuentes del alma.
Para sus progenitores,
los “pioneros” de la pampa,
eran no más que gracioso
rocío las diurnas llamas
y caricias de la noche
sus fajas de heladas hachas.
De conquistas… ¡con denuedo!
sólo al morir descansaban.
Hoy también, al sur de donde
va el Loa la corriente,
una ciudad, día a día,
más se agranda y embellece.
Es perla y del Norte
porque sus hombres son fuertes
en la unión sin banderías,
duda ni envidia; sostienen
su ideal con lucha inmensa,
profunda,… y alzan las sienes
con mucho polvo y sudor,
pero siempre con laureles.
no hay esporádicos gritos
que apenas nacen se mueren.
Fulja el público interés
sobre el cerrado egoísmo,
triunfe el ahorro de pobres,
con la mano de los ricos;
La voluntad y el coraje
tan bizarros y macizos,
vuelven a encenderte el genio.
creador, que está dormido;
Y así la fuerza, ya viva,
ya invencible de tus hijos,
llegue al solar de Santiago
y estremezca sus castillos…
Como en la antigua leyenda
de la bella reina mora
que, perdidos sus palacios,
sedas y piedras preciosas,
siguió feliz porque en sus sueños
siempre tenía corona,
Tarapacá, te dormiste
sobre almohadas de gloria,
y hoy sonríes al futuro
entre murallas de sombras,
luchan por ti,… uno,… dos,…
¡Y hay corazón de sobra!
Seguid, clarines de Mayo,
cantando aquí: «¡Sursum Corda!»
A.I.CH.
​Diario «El Tarapacá»
21 mayo 1951, p.5
Iquique, Chile.