Charles Darwin en Iquique

1809-1882

El naturalista Darwin estuvo en Iquique y dijo:

Iquique, (12 de julio de 1835), Anclamos en el puerto de Iquique, a los 20 *  12″ de latitud sur, en la costa del Perú. La ciudad , que cuenta alrededor de un millar de habitantes, está situada en una pequeña llanura arenosa, al pie de una gran muralla roqueña,

que se eleva hasta una altura de 2.000 pies; esa muralla de rocas forman la costa. Se encuentra en un verdadero desierto. Llueve algunos instantes una vez cada siete u ocho años; por eso los barrancos están llenos de detritos y el flanco de la montaña se halla cubierto de montones de arena blanca, de bello aspecto, que se alzan algunas veces hasta una altura de un millar de pies. Durante esta época del año se extiende por encima del océano una espesa capa de nubes y se eleva rara vez sobre los peñascos que constituyen la costa. Nada más triste que el aspecto de esta ciudad; el pequeño puerto con algunos barcos y su grupito de casas, es por completo desproporcionado al resto del paisaje y parece aplastado por él.

Sus moradores viven como si hallaran a bordo de un navio; todo hay que hacerlo venir de una gran distancia; se trae el agua, en buques, desde Pisagua, situada a unas 40 millas (64 Km.) al norte y se vende a 4 chelines y 6 peniques el tonel de 18 galones; compro una botella de ese precioso líquido y me cuesta tres peniques. De igual modo se está forzado a comprar la leña y asimismo todos los alimentos. Inútil es decir que se puede alimentar a muy pocos animales domésticos en tal lugar; al día siguiente de mi llegada me procuro muy difícilmente, y esto por cuatro libras esterlinas, dos mulas y un guía que me conduzcan al lugar donde se explota el nitrato de sosa. Esta explotación está haciendo la fortuna de Iquique. Se comenzó a explotar esa sal en 1830, y en un año se envió a Francia y a Inglaterra por valor de 100.000 libras esterlinas. Se la emplea principalmente como abono, y sirve también para la fabricación del ácido nítrico; es muy delicuescente, por lo cual no puede servir para la fabricación de pólvora para cañón. Antiguamente había en los alrededores dos minas de plata en extremo ricas, pero en la actualidad casi no producen nada. Charles Darwin, «Viaje de un naturalista alrededor del mundo». Se refería  a las minas de Huantajaya y Santa Rosa, que por esa época habían decaído en su producción, activándose más adelante en 1873. También visitó Darwin el desierto y los primeros establecimientos productores, denominadas por él como «minas de salitre», pues en esta época ya se habían instalado verdaderas oficinas salitreras, tales como, la Oficina peruana Buen Retiro, del Industrial García Manzano, en las cercanías de Iquique.

Como habíamos señalado, el salitre iba a convertirse en el factor más importante del desarrollo de Iquique. Como expresaba Charles Darwin, su explotación estaba «haciendo la fortuna de Iquique». El mineral de plata Huantajaya, en el siglo XVIII había llegado a tener 7.000 habitantes y sus actividades habían llamado la atención de ilustres viajeros como Ulloa, Jorge Juan, Humboldt, y otros, pero en 1835, a la época de la visita de Darwin, Huantajaya había decaído. Solo desde 1873 a 1902 volvería a tomar cierta importancia, pero a partir de este último año se agotaron sus vetas casi en forma definitiva. En Iquique se le levantó un recordatorio.

https://www.monumentos.gob.cl/monumentos/monumentos-publicos/charles-darwin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.