Olga Edding Silvestres de Ramírez

Murió el año 1971

Hija del matrimonio formado por ex –marino alemán, Lorenzo Edding Freiden, y Doña Dolores Silvestres de Edding, propietarios del hotel Europa, en la calle Tarapacá, que sirvió de acogida a los grandes artistas chilenos, españoles, la opera Rusa, etc. que llegaban a Iquique en el periodo del auge salitrero.

Con tan grandes estímulos, la niñita Olga, a los tres años comenzó a tocar piano de oído, sin recibir enseñanza previa, lo que sorprendió gratamente a sus padres. Inicio sus estudios en el Liceo de Niñas de Iquique y los prosiguió en el Conservatorio Nacional de Música de Santiago, bajo la dirección del distinguido concertista Don Enrique Soro Barriga, quien descubrió el oído absoluto de Olga. Además de Don Enrique, tuvo también como profesor a Don Carlos Debusiere en piano, a la gran maestra de Coros Doña Adelina Padavoni en canto coral, y obtuvo el titulo de organista con el profesor Aníbal Aracena Infante, organista de la Basílica de la Merced, a quien Olga suplo en diversas oportunidades.

Tras regresar a Iquique, pese a los consejos que hiciera carrera en Santiago, Olga se caso con Don Hernán Ramírez Machuca, agente general de aduanas, y mas tarde, superintendente del cuerpo de bomberos en el periodo en que se finiquitó la adquisición del inmueble que pertenecía a la Caja de Ahorros (hoy Banco O’Higgins). Don Hernán fue presidente del Club de la Unión. En su juventud fue un destacado ciclista, llegando a obtener la medalla de la Hora en Chile.

Del matrimonio entre Don Hernán y Doña Olga nacen dos hijos: Hernán y Lorena que se distinguieron como atletas de la Academia  de Educación Física y representaron a Iquique en diversas oportunidades.

Doña Olga inicia sus actividades musicales en Iquique en 1923, como profesora especial de música y canto en la Universidad Industrial que, en 1938, pasó a denominarse Escuela de Artesanos y, posteriormente Escuela Industrial. Debido a la crisis 1930-32, se inicia como profesora en las escuelas primarias, tomando contacto con la realidad social y económica que afectó duramente al niño y adolescente de la época, viéndose en la necesidad de no entregar solo música y canto, sino también alimentos, consejos y cariño, como también lo hicieron otros maestros que supieron repartir entre sus hijos y sus alumnos.

Doña Olga, con la colaboración de la maestra Ernestina Kong, logró reunir por primera vez en Iquique un coro de 3000 veces infantiles, que cantaron, en la Plaza Prat, nuestro Himno Nacional a varias voces, con motivo de su primer centenario. El éxito obtenido, movió a recibir al Presidente de la República, Don Gabriel González Videla, con una masa coral formada por todas las escuelas primarias de la ciudad, que interpretaron varias piezas a cuatro voces, sorprendiendo gratamente al Presidente.

En 1950 comienza a trabajar en el Liceo de Niñas y, después, en el Liceo de Hombres. Ello permitió que la conocieran numerosas generaciones de iquiqueños.

Es autora de un libro de cantos escolares y de diversos himnos, entre los que se destacan el Gran Himno a Prat, Himno al Deporte, Himno de la Escuela Santa María, Himno de la Escuela Industrial de Iquique, Himno de la Séptima Compañía de Bomberos e Himno al Puerto Libre, premiado por la Ilustre Municipalidad de Iquique.

Desde 1923 hasta 1960, toda la actividad coral de Iquique estuvo bajo la dirección o el consejo artístico de Doña Olga, desde el Coro del Magisterio hasta el Coro de la Iglesia del Santísimo Sacramento del Morro, entre cuyas integrantes se contaban las hermanas Murúa, parientes con Vicente Bianchi. Hasta su hogar llegaban muchos silbando una melodía para que ella la llevara al pentagrama. Así también llegó el capitán Señor Santiago Polanco Nuño, tarareando Iquique. Iquique… nunca negó sus palabras de estímulos su cooperación a quien le solicito ayuda.

Junto a un grupo selecto de músicos, integró la Orquesta Sinfónica de Iquique como solista en piano, cuando la recesión no permitió que la ciudad fuera visitada, como antes, por selectos conjuntos musicales. Esta orquesta fue formada y dirigida por Don Pablo Garrido.

Con motivo del terremoto de Chillan, en 1939, la solidaridad iquiqueña se puso de manifiesto con una velada en el Teatro Municipal a beneficio de las víctimas, en la que participó la soprano Rina Viani, la Escuela de Danzas de Doña Dionne Robinson de Swain y al piano Doña Olga. Tanto este evento, como muchos, llenaron el Teatro Municipal. Entre estos, merece mención especial el cuarteto de cámara que formaban Don Ramón  Ganzarain, en armonio, Don Jorge Hidalgo en flauta, Don Francisco Davagnino en chello y Olga Edding en piano.

Olga Edding y sus hijos Hernán y Lorena formaron un conjunto a tres voces que actúo en el Teatro Municipal y en la Radio Tarapacá, que luego se llamó Esmeralda, siendo sus dueños los Señores Antonio y Manolo Cajiao, tíos de la poetisa Pilar Montes de Malagarriga.

Por su parte, Hernán Ramírez Edding, hijo de Olga, formó el conjunto Los Arrieros, que lo integraban, además de Hernán en guitarra, Sergio Sauvalle también en guitarra, actual integrante de Los Quincheros, Italo Cuneo en acordeón o arpin, y Eduardo Correa en guitarra. Este conjunto logró un merecido éxito. Hernán había ganado mucha experiencia en Santiago, mientras estudiaba en la Universidad, al integrar el conjunto Los Strangers, junto a Sonia, La Única y otros compañeros de Universidad. A cinco voces actuaron en Radio Minería y sus voces llegaron a todo Chile.

Olga Edding fue propietaria de la Radio El Tiempo en la década del 50’, cuyo director fue Don Arturo Contreras González y el locutor Don Carlos Brito, que ganó experiencia en Radio Cooperativa de Santiago. Sus programas se caracterizaron por las noticias, cuentos para niños y humor iquiqueño. En música se caracterizó por la difusión de los principales clásicos, como también programas culturales de las embajadas. Debido a que contaba con permiso provisorio, el gobierno de Don Carlos Ibáñez del Campo lo suspendió, debido a la retransmisión de programas político de la Radio Agricultura de Santiago. Al asumir el gobierno Don Jorge Alessandri Rodríguez, le ofrecieron un nuevo permiso, pero la desagradable experiencia vivida en el gobierno anterior, no la quiso revivir.

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